El pasado 19 de diciembre, el dominical de El País publicó un artículo titulado El 'show' de Belén Esteban.Me llamó la atención la opinión del catedrático de Derecho Audiovisual Gerard Imbert, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid, muy crítico con el modelo Esteban "Por la violencia verbal y gestual que exhiben ese tipo de personajes para imponerse al resto. Belén Esteban no es un fenómeno aislado, es la quintaesencia de la degradación del discurso televisivo, de la trivialización del discurso público, y, como tal, está dentro de la lógica de un medio que tiende a espectacularizarse cada día más, pasando de la espectacularización de los objetos al manejo descarado de los sujetos para conseguir audiencia. En televisión no triunfa el tímido, el que razona, sino el que se impone. Eso es fascismo".
"(...) No tiene reglas. Echa todo fuera como una vomitona. Tiene un discurso excesivo que se basa en la descalificación del otro. Y lo hace con un estilo machista. Esa vieja idea española de tener cojones. Con Belén Esteban, la televisión ha creado un personaje que es ambivalente; que tiene rasgos muy femeninos (la madre coraje) y también muy masculinos (el uso de la fuerza). Belén es una madre capaz de matar por su hija. Y en ese discurso descolocado, la violencia se convierte en legítima. Un discurso que hacen suyo otros personajes de esos programas. Todos matarían por sus seres queridos. ¿Y la ley dónde se queda? El fin justifica los medios. Ese es el mensaje de Belén Esteban.".
Lo que más me ha llamado la atención ha sido la reacción de los lectores de ese diario (el más prestigioso a nivel internacional que tenemos en España) y que, según parece, han inundado de quejas la redacción del mismo. Una semana más tarde, en el mismo dominical, se publicaban cartas de los lectores que se llevaban las manos a la cabeza por destinarle a semejante engendro una sola página de ese rotativo.
He escaneado algunas de las cartas que se enviaron al director y la verdad es que no tienen desperdicio (pincha sobre la imagen para leerlas mejor).


Consuela saber que gente normal, razonable y, lo que es más importante, gente buena, piensa lo mismo que uno. Que subproductos zafios, casposos, cutres y miserables, no deberían ocupar nuestras pantallas de televisión y mucho menos, una sola línea de un periódico decente.
Consuela saber que, en contra de lo que opinan sus aduladoras, las personas con un mínimo de sensibilidad y de criterio, se oponen radicalmente a que esta basura se erija en portavoz de una parte de nuestro país, condenándonos a todos a la obviedad, a la chabacanería y a renunciar a todo aquello por lo que hemos luchado para hacer de la nuestra, una sociedad mejor.
Eso es algo que jamás entenderán las belenistas. Ese ejército de palmeras que, carentes de cualquier tipo de ética, azuzan a esta chusma para intentarnos convencer al resto de que no vale la pena creer en la civilización o que, ahora sí, el fin, sea cual sea, siempre justifica los medios.
Pudres lo que tocas, Belén Esteban. Hazle un favor a este país y desaparece.


1 comentarios:
Efectivamente, es lamentable que esa mujer haya llegado a ser la "estrella" de un canal de tv. Parece imposible que alguien en un país moderno y civilizado pueda identificarse con ese mamarracho. Es algo extraño e inquietante.
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