miércoles 5 de octubre de 2011

Belenistas


Belenismo. Transtorno psiquiátrico severo caracterizado por una adoración esperpéntica a la elementa de San Blas.

Síntomas.
Alteración de la realidad, supresión de actitudes empáticas y pérdida progresiva e irreversible de la decencia, el decoro y el sentido de la justicia. En algunos casos, se adivinan preocupantes cotas de machismo, de chabacanería y de salvajismo.

Costumbres sociales.
Las belenistas suelen actuar en manada despedazando sin piedad cualquier atisbo de bondad que encuentran a su paso. Se ensañan sádicamente con sus víctimas. Vociferan, destruyen, calumnian e injurian sin rubor alguno y sin que eso les cause el más mínimo cargo de conciencia. Algunos autores apuntan como causa más probable de esta conducta la completa ausencia de dicha conciencia.

Antropología.
Aunque no existen datos que puedan corroborarlo con total seguridad, se han observado algunos especímenes que empiezan a saber pronunciar sus toscos nombres con irutos, a hablar con la boca llena y a hacer alarde de su dejadez. Zafias, patanas y escandalosamente injustas, las belenistas son incapaces de reconocer errores, de construir argumentos lógicos, de pensar o de expresar ideas con claridad.

Reproducción.
No se conocen rituales de apareamiento alguno por lo que se sospecha que la adoración satánica a su musa ha disuelto por completo su capacidad para reproducirse. Es por ello que existe una corriente de pensamiento en la comunidad científica que afirma que la única opción que tienen para preservar su especie es captar adeptos a base de embustes y amenazas.

Conducta.
Suelen ser extremadamete maleducadas y terriblemente groseras. Aunque no revisten peligrosidad alguna, su lerdez puede ser tal que pueden causar en sus víctimas náuseas, mareos o hilarantes carcajadas provocadas por la estupidez de la que hacen gala estas individuas. No se han detectado otros efectos secundarios dignos de preocupación.

Indumentaria.
Toda belenista es, por definición, hortera. Los parámetros estéticos bajo los que se mueven estos seres se oscilan entre lo cómico y lo grotesco.
En la localidad madrileña de Paracuellos se proyectó un museo de los horrores para exponer los modelitos de la de San Blas encasquetados en figuras de cera con los rostros de sus más fervientes seguidoras. Dicho proyecto tuvo que abandonarse ante la inesperada huelga de todas las abejas españolas, las cuales se negaban a producir tan preciada materia prima para uso reptil.

En caso de infección por el virus belenista se recomienda ponerlo en conocimiento de las autoridades sanitarias locales o bien llamar urgentemente al Centro Nacional de Toxicología.

En cualquier caso, los familiares deberán tomar medidas inmediatas desintonizando Telecirco de su aparato de televisión e impidiendo que el paciente acceda a los foros de dicha cadena.
Mientras se demora el ingreso del belenista en un centro psiquiátrico, las personas que estén a su cargo deberán extremar las precauciones higiénicas: guantes de látex antes para tocar al paciente, uso de mascarillas, tapones para los oídos y mucho ambientador.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

PIOLIIIIIIIINNNN

HAS VUELTO!!!!!!!!